martes, 1 de septiembre de 2009

Desconozco.


Donde el agua se vuelve un efecto de mis ojos, donde las rocas se tornan líquidas y escapan de mis manos.

Un pensamiento se monta en una bicicleta y escapa sin frenos y sin cadena, una locura cubre mi cabeza dejando que las gotas de cordura mojen mis rizos.

Se pierden dos intentos en el tiempo, que agarrados de la mano tejen un espacio pintado de tierra, no permiten que el viento les despeine el pacto.

Y se han escondido detrás de la luna tus canciones, y se ha derramado el vino de tu recuerdo, y se quedo frustrada sentada en la esquina la sonrisa que fingí.

No hay lágrimas en el horno, ya no me venden los ingredientes del dolor, porque me he vuelto adicta a la cocina y ya no quiero beber deseos.

He vuelto a caminar con tu sombra en los pasillos desolados de mi alma; ¿te acuerdas? De aquel niño que sonrió mientras cocías tu venganza en mi ventana.

La luz ha vuelto, porque la oscuridad ya se canso de mí, de verme jugar con canicas al pretender adivinar el futuro, un futuro entretenido que suspira en una hamaca.

Pero solo pretendía olvidarte, ¿he pecado? Ese es el significado de mis clavos, por eso la noche aprieta mi respiro, por eso busco rendirme ante las estrellas, ante el cielo, ante mi ángel, ante ti…

31-marzo-2008.

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